YouTube no está roto

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Desde hace ya algún tiempo, muchos creadores de contenidos de YouTube han puesto el foco sobre el sistema de recomendación de vídeos implantado por la “plataforma”. Un sistema que, al parecer y de un modo u otro, está afectando a sus cifras de audiencias e, indirectamente, al retorno económico que reciben por sus vídeos publicados.

Explicar qué está ocurriendo de forma detallada es algo que nos llevaría largo rato y está sobradamente descrito. Aunque muchos no lo crean, YouTube es un fenómeno ampliamente estudiado en casi todas sus facetas. Existen numerosas referencias bibliográficas de carácter científico que han definido, interpretado y descrito YouTube. El propio YouTube tiene publicaciones científicas que explican en detalle el funcionamiento de sus redes neuronales de aprendizaje profundo, que son el fundamento del sistema de recomendación (Deep Neural Network For YouTube Recommendations). Es comprensible que ante la avalancha de textos, y la dificultad para encontrar alguno de ellos fuera del ámbito académico, exista cierta incomprensión sobre los procesos internos de YouTube, así como las dinámicas internas que marcan su evolución. Pero están ahí.

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¿Se puede limitar la difusión de contenidos en Internet?

"Las cloacas de Interior", de Jaume Roures

«Las cloacas de Interior», de Jaume Roures

Tras la emisión del documental “Las cloacas de Interior”, Youtube era un hervidero. Por un lado, algunos usuarios subían el documental a esta plataforma de vídeo en un intento de liberar el contenido y hacerlo llegar a todo aquel que no lo había podido ver en horario de emisión. Por otro, unos pocos usuarios solicitaban el bloqueo del contenido por violación de los derechos de autor y de emisión. Tan pronto como se clausuraba un vídeo, otro usuario lo volvía a subir, y así durante todo el día.

Este documental, producido por Mediapro, fue emitido por IB3 (Radiotelevisió de les Illes Balears) y TV3 (Televisió de Catalunya), y los derechos de emisión se limitaron a estas dos comunidades autónomas. Debido a la expectación y la polémica que despertó, muchos ciudadanos del resto del Estado y extranjero querían verlo, pero era imposible. Cualquier intento de liberar el contenido era censurado, y las plataformas de contenidos a la carta de TV3 e IB3 informaban de la imposibilidad de reproducir el contenido en direcciones IP localizadas fuera del ámbito de los derechos de emisión. Las quejas y la indignación llegaron a las redes sociales.

¿Tiene sentido intentar limitar el acceso a un contenido en Internet?

En plena era digital nos encontramos en una situación extraña: usuarios que desean consumir un contenido, pero les resulta imposible, porque el autor y propietario del contenido no permite su difusión. Esto plantea dos cuestiones.

La primera es puramente superficial y tiene que ver con la esencia de Internet: ¿Se pueden poner puertas al campo? (odio esta frase, aunque ha hecho fortuna). La respuesta la sabemos todos, rotundamente no. Del mismo modo que no se puede acabar con la piratería y el tráfico de contenidos entre particulares, es imposible parar o frenar la difusión de un archivo de vídeo.

La otra pregunta es algo más profunda: ¿Deben primar los derechos de autor/emisión por encima del acceso a la información? La información es esa unidad básica que, en democracia, permite a los ciudadanos ejercer la toma de decisiones. ¿Es legal dificultar el visionado de un documental que puede cambiar la percepción de la opinión pública? ¿Es legítimo poner trabas a la difusión de una información de actualidad? “Legal” no es lo mismo que “legítimo”.

La respuesta a todo lo anterior, es no. Por eso Mediapro ha firmado un acuerdo para ampliar los derechos de emisión digital a todo el planeta. Por eso se ha decidido emitir el documental en abierto por GolTV para toda España, y por eso lo han colgado en su canal de Youtube, donde se puede ver sin limitación alguna. En efecto, parece que Mediapro ha entendido (por fin) que es imposible luchar contra los nuevos modelos de consumo impuestos por la era digital. Parece que, en vez de «poner puertas al campo», han intentado demolerlas. Y, evidentemente, también se trata de una maniobra de markeitng en la que Mediapro se cuelga una medalla como garante de los derechos de los ciudadanos y las libertades democráticas.

Nota:
El artículo 35 de ley de derechos de autor (1/1996, de 12 de abril) dice:
1. Cualquier obra susceptible de ser vista u oída con ocasión de informaciones sobre acontecimientos de la actualidad puede ser reproducida, distribuida y comunicada públicamente, si bien sólo en la medida que lo justifique dicha finalidad informativa.

6 consejos para ser un buen consultor SEO

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Si estás empezando en esto del SEO o bien te planteas trabajar como consultor SEO, te dejo algunos consejos sobre lo que debes y lo que no debes hacer en tu trabajo. Todo, desde mi experiencia profesional, claro. Aunque parezcan muy obvios, cada día veo gente que cae sistemáticamente en las mismas trampas. Espero que te sean útiles.

1. El cliente nunca pocas veces tiene la razón

Escuchar a tu cliente y estudiar sus propuestas es sano, pero a menudo no tienen ni puta idea de lo que habla no está bien informado. Seguramente ha leído por internet que lo más importante es tener enlaces, y su cuñado le ha dicho que debe crear contenidos de blog. No dejes que sea el cliente quien paute la ejecución del proyecto, y mucho menos que influya o determine cuestiones que van a ser importantes para el posicionamiento.

El cliente está intoxicado por la jerga del sector, una visión corporativista y nula perspectiva de usuario. Tu trabajo como consultor SEO es lograr que un sitio web se posicione y eso implica meter mano en la manera de comunicar de las empresas. Debes dejar claro, de buen principio, que tú llevas la batuta, y que el éxito o el fracaso del proyecto dependen únicamente de ti, tus capacidades y el cumplimiento de las reglas. Si el cliente quiere medrar, y te dejas llevar, posiblemente no lograrás los objetivos.

2. No hagas promesas que no puedes cumplir

¡Ojalá alguien me hubiera dado este consejo! Mi experiencia (en 1 minuto): cuando era consultor SEO (en plan freelance super-wai), un cliente me solicitó posicionar un sitio web en un nicho que desconocía por completo. Al salir de la reunión pensé “esto está chupado”. Al llegar a casa descubrí que ese sector movía varios miles de millones de euros al año y era uno de los más competidos a nivel europeo. ¡Menudo marrón! Con esto no quiero decir que solo debemos aceptar trabajos fáciles, sino que es importante realizar un estudio previo del mercado para fijar un objetivo y, sobre todo, no cometer el error de prometer una posición que no se va a lograr a corto plazo.

Observa el nicho, analiza los competidores, detecta la oportunidad y entonces (solo entonces) haz una previsión sobre lo que se puede lograr. En algunas ocasiones deberás decir “no se puede”. ¿Te imaginas que alguien quiere posicionar por delante de Amazon? Es locura.

A veces se nos olvida que la competencia también ha contratado a un SEO, y que tienen una estrategia de posicionamiento sobre la mesa. Si es mejor SEO que nosotros, estamos jodidos. Si existe una oportunidad, ellos la van a detectar igual que tu. Corre, aprovecha el momento, no seas tonto.

3. Las herramientas las pones tu

Un SEO sin herramientas es como un fontanero sin llave inglesa. Del mismo modo que nuestro mecánico dispone de sus propias máquinas para hacer su trabajo, los SEO debemos tener las nuestras. Da igual si se trata de Sistrix, Semrush, SerpWoo, Moz, de pago o gratuitas. Debemos manejar las herramientas SEO a la perfección e incluirlas en el precio de nuestro trabajo. Esto último es muy importante. Un SEO profesional que tenga contratadas 2 o 3 herramientas de pago, puede gastar anualmente más de 2.000€ en licencias. Acuérdate de repercutir la parte proporcional en el precio de tus servicios.

4. Aprende a poner un punto y final para tu trabajo

Esta cuestión es muy importante. Debes ser capaz de definir cuando finaliza tu trabajo. Si planteas unos objetivos realistas, acabarás tu trabajo. Si te has pasado de listo, estarás trabajando para este cliente hasta el fin de los tiempos. Ya sea lograr una posición o bien “poner las bases” para un posicionamiento a largo plazo, uno debe definir donde acabará su trabajo.

Algunos proyectos pueden tardar un año o más en lograr posiciones relevantes. ¿Vas a estar trabajando un año para ese cliente? ¿A qué precio? Posiblemente quieras cambiar, salgan proyectos más interesantes y no querrás estar atado. El trabajo del consultor SEO es supervisar la creación y evolución del sitio web, pautar y establecer la estrategia. Lo ideal es trabajar con un equipo de marketing inhouse que se ocupe de ejecutar el plan a largo plazo.

5. Google es un traidor, no te fíes

Muchos empresarios ven internet como la panacea y una máquina de hacer dinero. Puede que en algunos casos sea así, pero en la gran mayoría de los casos, internet solo es un canal de ventas que complementa la labor comercial “tradicional”.

Debes hacer entender a tu cliente que Internet no es la solución a sus problemas. De hecho, Google desaconseja que las empresas usen el buscador como única o principal fuente de ingresos. ¿Qué ocurre si mañana caes a la página 10? ¿De qué vivimos durante los meses en que nuestro sitio web se está posicionando y aun no aparece en primera página? Google te lo da todo, pero también te lo puede arrebatar en un instante. No es un servicio público, y está sometido a caprichos y tendencias. Tus clientes deben diversificar, no cargues con esta responsabilidad sobre tus espaldas.

6. Mejor lento y bien, que rápido y mal

Sentirás la tentación de usar técnicas oscuras, de acudir a tu preciada PBN y crear estructuras de enlaces y, en definitiva, hacer lo que sea para acelerar el posicionamiento. En algunos nichos es tremendamente difícil evolucionar, y te quedarás estancado en segunda o tercera página durante semanas. Cuando sientas esa tentación, piensa que esta web no es tuya, y que debe perdurar en el tiempo. No hagas nada que pueda significar una penalización o que comprometa el posicionamiento a largo plazo. Si te penalizan, lo único que lograrás, es arruinar el trabajo de mucho tiempo y perder la confianza de tu cliente. En estos casos, siempre mejor reconocer la derrota y buscar nuevas maneras de posicionar.

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